Introducción

AUNA (Asociación Unida de Autónomos)  nace por el empeño y constancia de un puñado de autónomos cansados de verse cada día más empobrecidos . “Cuatro amigos” que deciden seguir adelante con una idea, la idea de formalizar una asociación para luchar por unos derechos que nunca hemos tenido los pequeños autónomos, porque queremos dejar de ser ese eslabón perdido en la cadena de trabajadores (que eso es lo que somos, autoempleados) y que solamente se acuerden de nosotros a la hora de arañar votos, prometiendo y nunca cumpliendo.

Y así, el 26 de abril de 2018 se produce una reunión, de la cual sale el acta fundacional de la asociación

Invertimos todo nuestro capital, esfuerzo y trabajo para iniciar una actividad con toda la ilusión, puesto que todo lo pintan muy bonito para los “emprendedores”, y la mayoría de las veces terminamos arruinados y ni tan siquiera tenemos derecho a paro o cualquier otra ayuda, ayudas que tienen los trabajadores por cuenta ajena e incluso personas que no han trabajado ni cotizado.

¿Por qué se crea la asociación AUNA?

La asociación AUNA nace para dar cabida a todos los pequeños autónomos cansados y agotados de que todos los gobiernos (Estatal, Autonómico o Local) miren solamente para las grandes empresas y nos tengan olvidados; porque ahí radica el problema, porque este país tiene que empezar a entender que existen muchas y diversas clases de empresarios para los que legislar y hacer las leyes.

Existen esas grandes empresas que generan poder, como pueden ser eléctricas, petroleras, bancos (a los que han rescatado con el dinero de los contribuyentes), en cualquiera de ellas es posible que terminen los políticos como consejeros o asesores una vez retirados de la política activa, y por eso suelen legislar pensando en estas empresas. Otras empresas generan dinero y muchos puestos de trabajo (algunos bastante precarios) como grandes empresas constructoras, de textil, comunicación, etc. Para estos dos tipos de empresarios están pensadas las SICAV (con una tributación de risa). Como parte de su producción y capital está en el extranjero, en países donde se tributa menos que en España ya que sus impuestos son mucho menores, se ahorran así mucho dinero. Por cierto, a todas estas empresas les da igual la LOPD o la seguridad en el trabajo, no suelen tener inspecciones.

Luego están los medianos empresarios, que se rodean de muy buenos profesionales y tienen así todos los conocimientos, dentro de la legalidad, para aprovecharse lo más posible de las leyes a su favor; incluso está naciendo ese “empresario ” que en vez de dar vacaciones pagadas a sus empleados los mandan al paro esos días y así todos los contribuyentes le pagamos las vacaciones a sus trabajadores.
Llegamos a la categoría del pequeño empresario, ese que sí cumple las normas a rajatabla puesto que le llegan las inspecciones por todos los costados. Ese empresario que tiene un cierto número de trabajadores y da gracias todos los días por no tener ninguno de baja,

pues cuesta mucho esfuerzo hacer frente a una baja. Ese empresario que en momentos de dificultad le cuesta que el banco (el rescatado con su dinero) le conceda un crédito para salir del bache. Ese empresario que ahorra en todo lo que puede, y hasta desconoce que le sale más barato pedir un aplazamiento a Hacienda que el préstamo del banco (total, los 2 te embargan si no pagas).
Y ya por último está el AUTÓNOMO, sí, ese que ahora el gobierno, por darle categoría y tenernos engañados, le da el nombre de “emprendedor” y nosotros lo llamamos autoempleo. Ese, que si le va muy bien puede hasta llegar a tener unos poquitos empleados, y que si no le va tan bien casi lo podemos equiparar con un becario (por la retribución a su trabajo), porque si después de pagar impuestos le quedan 1.000 euros de sueldo hace hasta una fiesta. La realidad es que desde la crisis a duras penas se llega al SMI (salario mínimo interprofesional).

Las peticiones de la asociación van dirigidas a todos los autónomos (mujeres y hombres que ponen todo su esfuerzo en que su actividad funcione), pero con mucho más ahínco a este último grupo, puesto que otro tipo de asociaciones de autónomos, Cámaras de Comercio, Uniones de Comerciantes, etc. solamente miran a este colectivo para que se den de alta como nuevos autónomos y coticen; esto es ideal para el gobierno, pues así, con la tarifa plana de 50 euros que publicitan, están embaucando a muchas personas para que se autoempleen y reducir las listas del paro (con la estadística hemos topado).
Los sindicatos también deberían pensar un poco en este colectivo y dejar de verlos como la patronal, pues saben bien lo que es un convenio y nosotros somos los más “pringados”. Deberían mirar por nosotros y ayudarnos un poco, pues aparte de ser autoempleados, cuando nos va bien enseguida intentamos contratar otras personas para generar empleo. También, si tanto les preocupan los asalariados, deberían mirar por todo ese colectivo de falsos autónomos, a esos que engañan ofreciéndoles 1.500 o 2.000 euros, y que a fin de mes, cuando descuentan todos los impuestos y gastos que tienen que pagar, resulta que tienen suerte si se llevan a su casa 800 euros.

Tanto los organismos anteriormente mencionados, como cualquier consumidor, deberían tener unas miras en profundidad, y ver que el autónomo es una de las piezas clave en el engranaje económico del país, puesto que es quien se autoemplea y da trabajo en pueblos, barrios y ciudades haciendo que otras empresas más grandes también generen trabajo al tener que abastecerlos y además dando luz y color a la ciudad. La realidad es que lo único que hacen es medio engañarnos con subvenciones que muchas veces no llegas a ellas, y otras veces no llegan a cobrarlas porque te falta un papel, o aún peor, hay que devolverlas porque ha ido mal y no se ha tenido abierto el tiempo que las entidades imponían.